Crónica: The Horrors, accidentados pero convencen


Lugar: Sala Rock Kitchen (Madrid)
Promotor: Miles Away
Nota: * * *
Fotografía: J. Álvarez

El viernes pasado se celebró en la Rock Kitchen el concierto presentación del "Skiying" de The Horrors. Antes, Cerebral Ballzy dieron un concierto que la verdad, sorpresivamente se llevó un buen recibimiento de una sala que estaba ya casi llena. Los Cerebral Ballzy pintaban mas bien poco en el concierto de los chavales de Southen teniendo en cuenta las líneas estilisticas que los dos siguen, siendo bastante dispares incluso si los comparamos con el "Strange House" de The Horrors, pero a veces las programaciones de los conciertos no atienden a estas cosas reuniendose así bastante público que parecia estar más interesado en los estadounidenses que en el plato fuerte de la noche.

Los últimos minutos de los Ballzy, dejaron temas marcados por el hardcore y envueltos en distorsiones y griterios dificiles de entender.

Con bastante puntualidad Faris Badwan sin pelos pero con una especie de camisón negro subía al escenario con el resto de los horrores, empezando un concierto que ya desde el principio apuntaba a que no mirarían más atrás del 2009. Así la traca, de unos once temas, pasó desde la inicial Changing the Rain, Who Can Say, Scarlet Fields, Endless Blues, la accidentada Sea Within a Sea, Still Life y el gran cierre Moving Further Away, entre otras, en el que los Horrors tocaron durante más de diez minutos ganandose a una Rock Kitchen que estaba hasta los topes.


Sobre el "accidente", de alguna manera, el que tenía que ser el momento que la audiencia recordaría del concierto, acabó eclipsado por un fallo (a primera vista) del equipo de la sala que no pudo soportar las condiciones de lo que se estaba dando sobre el escenario cediendo así en el momento culmen de Sea Within A Sea, con un apagón de la amplificación dejando en silencio a la banda y calentando al público que recibió el error entre pitidos, insultos y mucha indignación. Tras un fallido intento de recuperar la canción donde se habían quedado finalmente pasaron a preguntar al público si querian la misma otra vez o Still Life, ganó la segunda.
Finalmente la banda consiguió que el público se olvidase de ese detalle, al menos hasta salir del concierto, no teniendo mayor inconveniente que el mediocre sonido del lugar.
Alrededor de la hora de concierto donde el grupo demostró haber madurado y dejado atrás imágenes como las de Moby Dick entrando así en la liga de bandas respetadas.... de la NME
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