Crónica: Dawes, volviendo al rock sureño

Dawes
Lugar: Sala Sol (Madrid)
Promotor: Music2day
Ciclo: Heineken Music Selector
Nota: * * *
Fotografía: Heinekenpro

Y allí estabamos, Sala El Sol, Madrid, a las diez "y pico" de la noche. De todos modos, me hubiese creído perfectamente que nos encontrabamos en una tasca de la america profunda, en algún pueblo de Oklahoma, o Texas... De hecho, el primero en subirse al escenario era un hombre de allí, de Houston más concretamente. Alguien me dijo que su nombre era Robert Ellis. No tenía ni idea de que ese "miércoles bisiesto" habría un telonero melenudo abriendo para la banda californiana Dawes. Inmediatamente después de resolverme la duda del nombre, Ellis se sorprendia de lo llena que estaba la sala (y vaya si lo estaba) y se ponía a lo suyo. Si le quitas la estética un-poco-heavy, el estar delante de Ellis era como escuchar una mezcla del country de Conway Twitty (sí, el de Padre de Familia y la radio del GTA) y el guitarreo bluegrass de Monroe. El texano Ellis se dirigía al público de la Sol con nada más que la guitarra y su voz, una voz que era perfecto reflejo de sus raíces sureñas y una guitarra que en ciertos momentos parecía que iba a dar de sí haciendo saltar todas y cada una de las cuerdas que Robert estrujaba de manera imposible con el fin de suplir la falta de cualquier otro apoyo instrumental. Canciones como Comin' home fueron las que le dieron la vuelta a un directo que podía hacerse soporífero en un dia laboral, a esas horas y con semejantes baladones que hay en su álbum Photographs.
Robert Ellis

Después se subieron Dawes. Leí por ahí, o alguien me dijo, que Dawes eran como Crosby, Stills & Nash. ¿En serio? Me pregunto si la persona que pensó tal cosa se escuchó el primer largo de CSN, el de 1969. Puestos a hacer comparaciones, más acertado sería decir que los de Los Angeles son unos descafeinados Wilco.
A saco, así fue como salieron con su Fire Away, se pusieron a ello sin darle demasiadas vueltas, aunque esto no evitó que cayesen en una peligrosa monotonía que por suerte es más apreciable en su álbum que en su directo. ¿Lo mejor del concierto? Los solos, los momentos de improvisación y locura que les llevaron a momentos grandiosos, las cumbres del directo con permiso de los singles When my time comes y Time spent in Los Angeles. La primera de esas dos parece que se escapa un poco de la línea general de la banda y permitid que me saque otro hijo bastardo de la manga, este tema parece de papá Kings of Leon y sus últimos y más moñas temas, y de mamá Mumford & Sons, aunque el niño tiene más de mamá que de papá.
Salvable (por los pelos) noche en la que el lado más country de la banda hacía flojear lo que su faceta más rockera había levantado. Noche en la que la voz del frontman Taylor estaba demasiado alta comiendose a ratos otros detalles como pudieran ser el teclado (para un servidor el "jugador" estrella del encuentro). Poca mirada atrás y mucho tema del último disco, tocado practicamente en su totalidad, como practicamente llena estaba la sala, una sala que se volvía loca por cualquier cosa que la banda hacía durante su directo, mientras que a mí la mitad de este directo no me decía demasiado... pues nada, se ve que era el rarito del lugar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hombre, si que es verdad que a media sala se le iba la olla mientras la otra media paga unos 15 pavos por ir a hablar a un concierto (cosa que aún no he comprendido).

A mí me pareció bello, casi como estar escuchando el disco en el salón de mi casa, estoy de acuerdo contigo en que el teclado estaba muuuy bajo y creo que Straithairn lo señaló en más de una ocasión...

Tampoco tienen un gran repertorio y yo esperaba que tocaran algo de su colaboración en Middle Brother...

Anónimo dijo...

Hombre, si que es verdad que a media sala se le iba la olla mientras la otra media paga unos 15 pavos por ir a hablar a un concierto (cosa que aún no he comprendido).

A mí me pareció bello, casi como estar escuchando el disco en el salón de mi casa, estoy de acuerdo contigo en que el teclado estaba muuuy bajo y creo que Straithairn lo señaló en más de una ocasión...

Tampoco tienen un gran repertorio y yo esperaba que tocaran algo de su colaboración en Middle Brother...

J. Álvarez dijo...

Completamente de acuerdo! Soporto a los que cantan, bailan, saltan... pero no puedo con la gente que habla como si estuviesen en una taberna y el grupo sonase por la radio...
Sobre que te parezca bello, entiendo perfectamente que haya gente más afín a la banda y su directo, a mí me dejó a medias, o a cuarto más bien...

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