Crónica: The Wave Pictures, frescura juvenil, como siempre

Lugar: Sala El Sol (Madrid)
Promotor: Music2day/Heineken
Ciclo: Heineken Music Selector
Nota: * * * *
Fotografía: Heinekenpro.com - Isabel Sánchez

Cuando una banda toca a menudo en nuestro país la jugada puede salirle mal, pero también puede salirle a la perfección. Ese es el caso de gente como The Pains of Being Pure at Heart, o los que este lunes tocaban en la sala El Sol, The Wave Pictures. Aún siendo primer día de la semana allí estabamos arrinconados contra la columna del centro de la sala debido al tremendo llenazo que los ingleses habían conseguido, un sold out que supieron agradecer a su público con más de dos horas de concierto haciendo un intenso recorrido por su discografía con, por lo menos, unos treinta temas.

Como digo, en el setlist del trío inglés cabe de todo, desde canciones que como David Tattersall indicaba "esta es de cuando eramos unos chavales" hasta las de su último trabajo recién publicado "Long Black Cars", y todas son como cohetes, funcionan a la perfección como demostrarían Stay Here and take care of the chickens o Spaghetti, o Little Surpirse y Blue Harbor del penúltimo trabajo, aunque eso no quita que las más bailadas y vitoreadas fueran sus hits más 'clásicos' como I Love You Like a Madman o Just Like a Drummer.

The Wave Pictures nunca fueron de alardear ni tener una pose idiota, como otras bandas de su generación, rememorando la primera actuación que tuve oportunidad de ver de estos chicos, en el FIB 2009, los recuerdo prácticamente igual que este lunes, disfrutando en el escenario, con la peculiar entonación de Tattersall, las intervenciones estelares en la voz de Johnny Helm, su batería, un par de anécdotas graciosas (que en este caso incluyeron a las prostitutas de Montera) y con la única diferencia de tener cuatro nuevos albums en los que concentrarse.


De ponerle algún fallo al concierto diría que el bis (los últimos 15 minutos después de 2 horas) resultó una prolongación algo innecesaria del concierto, canciones elegidas más bien regular para volver al escenario y cerrar el concierto que hubiesen bordado introduciendo dos de las grandes ausentes de la noche, Kiss me y Leave the Scene Behind lo cual fue el otro fallo reprochable.
Pero sin contar estos dos pequeños detalles, el placer que produce disfrutar del buen rollo de las canciones de este trío un lunes por la noche y quedarse anonadado ante los solazos de Tattersall es algo que vale la pena repetir. Esperemos que ellos nunca se cansen de nosotros.
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