Crónica - Día de la Música 2013, Viernes

Lugar: Matadero (Madrid) 
Promotor: Music2day
Fotografía: Día de la Música/Íñigo De Amescua/Naroa Fernández

Este año el Día de la Música llegaba con polémica previa: la cancelación de Spiritualized dejaba una facción del público decepcionada, a pesar del digno cartel de esta edición. Vamos por partes:

1. El precio. "El cartel del año pasado era mucho mejor". Sí y también empezó con un precio de unos 50€ en los abonos reducidos para al poco tiempo subir a 63€ (+gastos) precio que se mantuvo sólo hasta principios de Mayo. Este año empezó con un precio de 40€, que subió a unos 50€ y tras la cancelación de Spiritualized bajó al ridículo precio de 30€. ¿Qué más quereis? No he visto a la gente escatimar en compra de cerveza. Tengamos en cuenta además el contexto sofocante que vive la industria y ese dichoso 21% de IVA que sigue acosando a la cultura.

2. El cartel. "Otros años había más cabezas de cartel". Completamente cierto que la programación del pasado año era bastante potente, pero de nuevo la situación no es la misma y las empresas no se pueden permitir pagar ciertos cachés -no es el único festival que este año ha bajado nivel en cuanto a ostentosidad en su line-up-. Por otra parte el DDM siempre ha cumplido una función de plataforma a grupos medianos y pequeños, con excepciones claro, pero The XX no eran el hype absoluto que son hoy y me atrevo a decir que muchos de los asistentes a pasadas ediciones descubrieron a gente como Metronomy o James Blake gracias al propio festival. Además si nos ponemos en ese plan: The Fall, grupo de culto con más de treinta años de carrera; The Horrors, cabeza de cartel en pasadas ediciones de festivales con mayor envergadura como es Paredes de Coura; Disclosure, la pareja de electro más popular y efectiva del año o Lori Meyers una de las bandas con mayor poder de convocatoria dentro de nuestras fronteras.

3. Otros festivales. Durante estos días he escuchado comparaciones muy injustas con el DDM: comparar un festival mediano como este con uno de primera línea no tiene ningún sentido ya que ni la propuesta es la misma ni -más importante- el precio está cerca de ser el mismo. Mucha gente verá Madrid como la ciudad que le da a escoger entre el Dcode y el Día de la Música. No hablamos de lo mismo. Para empezar por la línea de programación. No veo a un Lee Fields o incluso a St. Vincent en un Dcode que se nutre de bandas con un público más amplio como pueden ser The Kooks o The Killers. Es posible que se de en un FIB dada la cantidad de escenarios y segregación que eso conlleva. Cuidado, que Two Door Cinema Club presidiese cartel el año pasado no quiere decir que el DDM y por ende propuestas tan diversas como las de Mercury Rev o Julia Holter sean de cervezas por el aire, saltos y desgañite -actitud completamente respetable donde corresponda-. Si sabes diferenciar entre la actitud que hay que mantener en un masificado concierto de sala y uno más intimista de teatro ¿por qué no puedes hacer lo mismo en un festival?

Creo que la negativa previa de mucha gente hizo que no disfrutasen como debieran de un festival que cumplió con creces. Lo adelantaba en Twitter: que la gente se queje de la relación calidad/precio y que luego la mitad del público se pase el 90% de la noche berreando y de espaldas al escenario, me lo dice todo.
Deptford Goth * * * 1/2
Sólo llegar al recinto el viernes pudimos apreciar uno de los grandes cambios de esta edición: el tercer y más pequeño escenario se había marchado de la polémica nave 16 del Matadero, o lo que es lo mismo, nada de atascos en las puertas y por fin nos pudimos olvidar del sonido rebotado característico de ese recinto. La otra novedad: los conciertos empiezan más tarde -por supuesto ayuda el contar con un cartel más reducido- y acaban más tarde -el año pasado nos echaban del recinto llegada la 1 y muchos nos quedabamos con ganas de más-. 
Daniel Woodhouse es el hombre que se oculta tras Deptford Goth y que en este festival se hizo acompañar de una chica al violoncello mientras él se encargaba de las programaciones, los teclados y las voces. Cualquiera que hubiese escuchado su LP de debut "Life After Defo" (Merok, 2013) sabía lo que se podía encontrar allí: un ejercicio atmosférico, intimista y de tempo reducido en el que las cuerdas allí presentes jugaron un papel importante en el objeto de reducir el porte sintetizado de composiciones como la gran Union o la canción que da título al álbum. Desgraciadamente el escenario pequeño tenía calidad de sonido pero no la potencia suficiente para acallar el incómodo murmullo que estuvo presente durante las dos jornadas y que ocultó a ratos lo que pudo ser un concierto emocionante.
Los Punsetes * * *
Advierto ya que la voz de Ariadna me dejó de chistar cuando el single Tus Amigos no dejaba de sonar en cualquier garito de Madrid. Y no, no es cuestión de actitud, me da igual si se viste de árbol de navidad y se sienta de espaldas al público fumándose un habano. ME DA IGUAL. El problema es que no me gusta su voz sobre la música de Los Punsetes. Ya me di cuenta en mi primer encuentro en directo con la banda -teloneros de Los Planetas, todos menos Ariadna salieron y me ganaron entre distorsiones y baterías, en efecto muy planetarias-. Lo que es indudable es que la banda tiene un público considerable y muy fiel y -aunque empezaron más flojos- canciones como Fondo de Armario, Alferez Provisional o la traca casi al final de Dos Policías-Tus Amigos-Maricas cobraron intensidad e hicieron que la gente se fuese aclimatando.
Autre Ne Veut * * *
Arthur Ashin y su segundo trabajo "Anxiety" (Mexican Summer, 2013) era una de las propuestas que más curiosidad generaban de esa jornada. Personalmente, en su momento me molestó saber que iría a presentar su álbum de debut a la Razzmatazz de Barcelona y no a Madrid, fue toda una sorpresa su confirmación para el DDM. Cuando salió al escenario preocupó ver que sólo llevaba una batería y unas programaciones previamente grabadas, lo que muchos ya tacharon como el karaoke de Autre Ne Veut. Aún así nos olvidamos de esto cuando lanzó de primeras un tremendo Play by Play. Podría haberlo conseguido, nos tenía metidos en el bolsillo, pero se despistó y nos dejó caer cuando entró en una propuesta de R&B algo repetitiva y salvable en momentos puntuales, como volvió a pasar en Counting.
Hola a Todo el Mundo * * * 1/2
Lo dije cuando fue la presentación de "Ultraviolet Catastrophe" (Mushroom Pillow, 2012) y lo digo ahora: HATEM han ganado mucho con el cambio. No es que el sonido de su debut no nos interesase, sino que su nueva faceta de pop electrónico les ha llevado a un campo en el que parecen más cómodos. Su último trabajo funciona a la perfección en directo, sólo hay que ver como suena To My Tender Love o el single They Won't Let Me Grow pepinazo indiscutible. 
Cápsula * * * *
Lori Meyers eran el reclamo del día para el gran público y así se demostró con la congregación de gente que había en el escenario RTVE/ACCIONA. Servidor sin embargo apostó por el rock de los argentinos Cápsula. Un acierto. A pesar de no llenar el escenario Nivea, había bastante gente reunida. Mientras llegaba, por alguna razón, un riff de guitarra me recordó a Black Sabbath -algo momentáneo- y de primeras ya me convencieron. Pero el de Cápsula no fue cosa de una canción o dos. Durante todo el concierto, la fuerza sobre el escenario de sus componentes, las guitarras desprendían puro rock, el bajo apabullante... Todo un descubrimiento.
Pional * * * *
Cambio radical de las guitarras a los platos. Más conocido por ser el acompañante y colega de John Talabot, hay que recordar que Pional también tiene su propia carrera y un potencial en vivo que es clara muestra de las buenas propuestas que están surgiendo dentro de nuestro país. Así lo demostró durante una hora de sesión mientras competía con el final de Lori Meyers y el inicio de The Horrors. A la gente poco le importó, el escenario pequeño se iba llenando con puñados de gente necesitada de fiesta a esas horas. Pional respondió -y de qué manera- con una sesión cargada de house y con su culmen en cuanto apareció Destiny, el hitazo del año pasado a medias con Talabot, que interpretó a su manera y pareció sonar distinta, muy personal.
The Horrors * * * *
Uno de los fallos en los que sí coincido con esa gente que se ha hartado a quejarse, es en la distribución de los artistas, en especial el sábado. En esta jornada en concreto ha sabido un poco raro pasar de la electrónica de Pional a la propuesta oscura y atmosférica de los Horrors. Los destrozos y el desfase punk son pasado -en 2009 ya quedaba muy poco de eso, apenas recuperaron un par de temas de sus inicios cuando me los crucé en el ya citado Paredes de Coura-. Ahora, sobre el escenario prima la languidez y el negro. Aunque ellos no muestran una actitud interesante, algunos temas de "Skying" (XL, 2013) suenan poderosos como pasa con Moving Further Away. Mientras "Primary Colours" (XL, 2009) -aquel cambio tan polémico pero tan efectivo- nos dejó momentos como Who Can Say o la impepinable Sea Within A Sea. Estos chavales no es que sean una fiesta, pero suenan enormes.
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